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Historia del comercio | M. Jesús Lorés (Fargas Xocolateria)

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La historia se remonta al año 1827, cuando el primer propietario iba casa por casa vendiendo y preparando el chocolate. Se estableció en la calle del Pi en la esquina con Plaza Cucurulla, donde permaneció la chocolatería hasta el año 2016. Si pasa por allí, todavía encontrará unas placas que nos lo recuerdan. El nuevo local, unos metros más abajo del emplazamiento original, en el mismo edificio neoclásico, el Palau Castell de Pons, ha integrado la carpintería exterior y conserva parte del mobiliario existente del siglo XIX. La joya es el antiguo molino de piedra, de quien dicen que es el molino todavía en activo más antiguo de Catalunya.

Hoy en día, Fargas continúa con una elaboración de bombones y chocolate propio y artesanal. Aquí todavía puede ver (y oler) la elaboración del tradicional “chocolate a la Piedra”, una receta que ha pasado de generación en generación manteniéndose fiel al original. Actualmente, se hacen una cincuentena de variedades de bombones y otras delicias de chocolate. Las trufas, los bombones, los turrones de Navidad y las monas de Pascua se elaboran siempre de forma artesanal en el obrador ubicado actualmente en Galeries Maldà, en la misma calle del Pi.

Una tradición que recuerdan a los asiduos es la “vuelta”, una propina en forma de bombón, lengua de gato o trufa que se llevan quienes compran para saborear de camino a casa. Un dulce último paso que seguro te hace volver.

Sant Joieria – Lara Fluxà

¿Quién es Joan Fontcuberta?

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Joan Fontcuberta es uno de los fotógrafos catalanes con mayor proyección internacional. Ejerce también como teórico de la imagen fotográfica y como editor fotográfico, impulsando la fotografía contemporánea a través de numerosos eventos, jornadas y exposiciones.

Desde finales de los años ochenta, Fontcuberta ha expuesto regularmente en los centros de arte más prestigiosos, como el Folkwang Museum de Essen (1987), el MoMA de Nueva York (1989), el IVAM de Valencia (1992), el Musée Redpath de Montreal en Canadá (1999), The Salvador Dalí Museo de San Petersburgo en Florida (2003), la Fundación Miró de Palma de Mallorca (2007), el Australian Center of Photography de Sidney (2007), el Fotografiemuseum de Amsterdam (2010) y la Fotografins Hus de Estocolmo (2013).

Entre los múltiples premios recibidos, destaca el prestigioso Premio Internacional de Fotografía Hasselblad en 2013. Su obra se encuentra en colecciones destacadas como el MoMA de Nueva York, el Metropolitan Museum of Art de Nueva York, The Art Institute de Chicago, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, el Centro Pompidou de París, el FNAC de París y el MACBA de Barcelona, ​​entre otros.

Tanto sus trabajos teóricos como fotográficos cuestionan la verdad que se le supone en las imágenes fotográficas. Su producción artística, multifacética, gira en torno a la verosimilitud de la imagen y su capacidad para representar y suplantar el mundo real. Le interesa la función social de la fotografía, el uso público de la imagen y la intoxicación de la información.

Sant Joieria – Lara Fluxà

Joan Fontcuberta

Trauma #2804
2016
Impresión sobre Duratrans en caja de luz led’s
40 x 60 cm

En la línea de proyectos anteriores (como Blow Up Blow Up, 2009 y Gastrópoda, 2013), basados ​​en la indagación semiótica de la imagen fotográfica, el nuevo trabajo de Joan Fontcuberta parte de la hipótesis de que las imágenes experimentan un metabolismo orgánico: nacen, crecen, se reproducen y mueren por reiniciar el ciclo de la vida. Por este motivo, Fontcuberta se interesa por los archivos, ya que éstos contienen imágenes enfermas, agónicas, imágenes que, como consecuencia de la biología transformadora del tiempo y de la química, sufren algún tipo de trastorno que perturba su función documental y las inhabilita para seguir «viviendo» en el archivo. Son las mismas imágenes, ya sean producidas por él mismo o escarbadas en colecciones fotográficas, las que están sometidas a un estado de trauma. Un trauma que, según Fontcuberta, «nos aboca a la elegía por lo que queda de la materialidad de la fotografía química, una oda a los restos y excrecencias».

Sant Joieria – Lara Fluxà